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jueves, 18 de diciembre de 2008

El cristal

Plantada a la sombra del tercer árbol en el camino, me doy cuenta de lo perdida que estoy aunque todo el mundo pueda verme al pasar. No recuerdo la última canción que escuché al salir de casa, pero sí la ultima que sonó al recordarte, y por si sientes curiosidad, últimamente cuando escucho Gotan Project :) Algunos se paran y me cuentan historias, otros pasan de largo y ni me ven, pero sigo perdida en la sombra de este árbol que cada día me da más frío.

A veces escribo, y explico como pasó un alma entre mis dedos dejándolos llenos de recortes, relato como la indiferencia llegó un día a hacerme compañía y se quedó para siempre incrustada en lo blanco de mis ojos, escribo sobre lo que quisiera omitir en mi paseo lleno de agujeros negros. Vendí mi vida a una trampa mal tendida, y me limité a ser lo que deseaban que fuera; prohibí sentidos y cerré grietas con capas de acero. Solo alguna extraña vez, cuando el aire movía al árbol, se filtraba un rallito de sol que rozaba con la piel de mi cara y me iluminaba la mejilla.

Era desde allí, desde el camino, dónde yo controlaba al olvido y le hacía saber que una sola mirada bastaba para destruir todos los jerséis que me tejía. Me llené el pecho de periódicos arrugados, porque me cansé de pedir que me devolvieran el corazón, "lo que se da no se quita" y no me arrepiento de haberlo dado por entero, aunque luego me perdiera en el camino del tercer árbol.

Perdida en el vacío de una mirada, en el tacto de unas manos extrañas, en las huellas de algún zahir, he dejado de respirar para aprender a vivir en el nuevo mundo sin aire. No necesito de oxígeno para llenar mis pulmones, me basta con las sonrisas que alguien me regale, con alguna mirada perdida que choque con la mía, con una bocanada de aliento que llegue a mis labios.

Aprendiendo a volar sin alas, tiendo a caer al fondo de oscuros acantilados, pero no me importa hacerlo, ya no le temo a las noches sin luna. No quiero encontrarme jamás, quiero seguir perdida en la nada de mi vida, sin pena y sin gloria, sin sentimientos.

A ver, cómo puedo definir su mirada hacia mí...hummm...cómo cuando se mira a través del cristal de una ventana cuando llueve? Pues yo era el cristal.

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